La Guardia Civil española

A mediados del siglo XIX, vieron la luz en diferentes países europeos, las primeras fuerzas de seguridad a nivel nacional de carácter moderno. Anteriormente, las ciudades, comarcas y regiones habían contado con fuerzas de seguridad propias. Podemos recordar a los "migueletes" del reino de Aragón, los "miñones" navarros y los "somatén" de los condados catalanes.  También existían cuerpos especializados en costas y fronteras.  Tendríamos que remontarnos a la Santa Hermandad, creada por los Reyes Católicos, para encontrar una fuerza de orden público de carácter nacional.  Sin embargo, a mediados del siglo XIX, y claramente inspirados en la gendarmería de Napoleón Bonaparte, surgen en España e Italia los cuerpos de la Guardia Civil y el de Carabinieri respectivamente, con uniformes inspirados en los de sus homólogos franceses. En 1844, Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II duque de Ahumada y V marqués de las Amarillas y descendiente del emperador Moctezuma recibió el encargo de la corona de crear un cuerpo policial cuyas funciones serían el mantenimiento del orden público y la protección de los caminos, campos y despoblados de la Nación. El benemérito cuerpo participó en la lucha contra el bandolerismo y la represión de todas las rebeliones del siglo XIX. Unidades de la Guardia Civil estuvieron presentes en todas las provincias de ultramar, Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guinea Ecuatorial y el Sahara occidental, adaptando sus uniformes a las peculiaridades climáticas de cada destino. Durante el siglo XX, la Guardia Civil participó activamente en las actuaciones contra la agitación política y sindical. Su lealtad al gobierno establecido hizo que fueran uno de los cuerpos más fiables tanto para la Monarquía como para la República nacida en 1931. Durante la guerra civil el cuerpo se dividió, y aunque la imagen popular los sitúa mayoritariamente en el bando sublevado, la realidad era que numéricamente hubo más guardias civiles sirviendo al gobierno de la República, que a la junta militar. Terminada la guerra hubo que añadir a las funciones del cuerpo, la lucha contra el maquis. A finales del siglo XX, la lucha contra el terrorismo nacionalista y el narcotráfico fueron sus principales actividades. En la actualidad, es uno de los dos pilares, unto con la Policía Nacional, en los que se apoya el resto de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado